Bután niega un supuesto "1.000 millones" en ventas de Bitcoin y asegura que "no recuerda" haber vendido

Bután, el pequeño reino del Himalaya que se convirtió discretamente en uno de los tenedores de Bitcoin más inesperados del mundo, se enfrenta ahora a un pulso difícil de explicar. Analistas on-chain sostienen que, desde mediados de 2025, han salido de monederos vinculados al país alrededor de 1.000 millones de dólares en BTC. Las autoridades butanesas lo rechazan y afirman que "no recuerdan" ninguna venta. Los datos disponibles dibujan otra trayectoria. En octubre de 2024, Bután contaba con unos 13.000 BTC, una posición construida principalmente a través de su brazo inversor estatal, Druk Holding & Investments, que habría aprovechado la electricidad hidroeléctrica barata para minar Bitcoin. Para la primavera de 2026, el saldo habría caído a entre 3.100 y 3.400 BTC. La diferencia equivale a una reducción de aproximadamente 9.500 a 9.900 BTC, cerca del 75% del máximo. En 2026, los movimientos estimados superarían por sí solos los 206 millones de dólares, con entre 2.800 y 3.000 BTC desplazados solo en el primer trimestre. Si se mantiene la tendencia, algunos analistas apuntan a que Bután podría cerrar por completo su exposición a Bitcoin hacia octubre de 2026. La distancia entre lo que muestra la cadena de bloques y lo que el Gobierno está dispuesto a reconocer ha abierto una brecha de credibilidad. La situación contrasta con el comportamiento del resto de los Estados: entre octubre de 2025 y mayo de 2026, las tenencias soberanas de Bitcoin habrían aumentado alrededor de un 26%. El caso butanés se entiende en parte por su estructura energética. El país dispone de grandes reservas de agua procedentes del Himalaya y genera más electricidad de la que necesita una población de unas 800.000 personas. Canalizar ese excedente hacia la minería de Bitcoin se consideró una jugada estratégica para una economía sin salida al mar con un PIB de aproximadamente 3.000 millones de dólares. Para los inversores, las posiciones soberanas importan porque refuerzan la lectura de legitimidad institucional. Una reducción cercana a 10.000 BTC a lo largo de unos 18 meses añade presión por el lado de la oferta. Si Bután termina saliendo del activo a finales de 2026, como anticipan algunas estimaciones, el mensaje merece seguimiento. El aumento del 26% en las tenencias soberanas globales es un dato favorable. Que un país liquide silenciosamente cerca de tres cuartas partes de su "stack" mientras lo niega, no lo es tanto.