Encuesta de Nomura: el 65% de los inversores institucionales ve las criptomonedas como un diversificador de cartera
Los inversores institucionales muestran un mayor apetito por los activos digitales. Una encuesta del banco japonés Nomura y su filial cripto Laser Digital apunta a una mejora del sentimiento y a la aparición de casos de uso más amplios como motores clave de la adopción.
El estudio, elaborado a partir de las respuestas de más de 500 profesionales de la inversión en Japón, indica que el 31% mantiene ahora una visión positiva sobre las criptomonedas para los próximos 12 meses, frente al 25% en 2024. El porcentaje con una percepción negativa se ha reducido, lo que sugiere un cambio gradual a medida que la clase de activo madura.
La diversificación destaca como argumento central: el 65% de los encuestados afirma considerar las criptomonedas un diversificador de cartera. Entre quienes se plantean tomar exposición, el 79% prevé invertir en un plazo de tres años. La mayoría anticipa asignaciones moderadas, normalmente del 2% al 5%, señal de que la adopción institucional sigue en una fase inicial.
El entorno regulatorio y de política pública también contribuye a este giro. En Japón, los responsables políticos han dedicado el último año a ajustar los marcos sobre criptoactivos, con debates sobre su clasificación, fiscalidad y la protección del inversor. A escala global, unas reglas más claras en los principales mercados, junto con la aprobación y expansión de productos de inversión en cripto como los fondos cotizados (ETF) y los activos tokenizados, han recortado parte de la incertidumbre que mantenía a muchas instituciones al margen.
El interés, además, va más allá de la simple exposición al precio. Más del 60% de los participantes declara interés por el staking, el préstamo, los derivados y los activos tokenizados, reflejo de una mayor demanda de estrategias orientadas a generar rendimiento y de una construcción de carteras más sofisticada.
Las stablecoins ganan terreno: el 63% identifica posibles usos que van desde la gestión de tesorería hasta los pagos transfronterizos y la inversión en valores tokenizados.
Persisten obstáculos. La volatilidad, el riesgo de contraparte y la ausencia de marcos de valoración consolidados siguen pesando en la adopción. La incertidumbre regulatoria, aunque va a menos, no ha desaparecido por completo. Aun así, la encuesta sugiere un cambio en el foco: el debate deja de ser si invertir en cripto y pasa a centrarse en cómo hacerlo, un indicio de que los activos digitales se acercan a convertirse en un componente estándar de las carteras institucionales.