Tether inmoviliza 344 millones de USDT en Tron en coordinación con la OFAC

Tether confirmó el 23 de abril que inmovilizó 344 millones de USDT (USD₮) repartidos en dos monederos de Tron, en coordinación con la Office of Foreign Assets Control (OFAC) y fuerzas de seguridad de Estados Unidos. La medida apunta a direcciones señaladas por actividad vinculada a evasión de sanciones y redes criminales, y supone la mayor actuación de cumplimiento de la compañía hasta la fecha. Según la empresa, los dos monederos bloqueados albergaban aproximadamente 212,9 millones y 131,3 millones de USDT, respectivamente. Tether explicó que las autoridades estadounidenses aportaron información de inteligencia que vinculaba esas direcciones con conductas ilícitas antes de ejecutar el bloqueo, con el objetivo de evitar nuevos movimientos de fondos. "USD₮ no es un refugio seguro para actividades ilícitas. Cuando se identifican vínculos creíbles con entidades sancionadas o redes criminales, actuamos de forma inmediata y decisiva", señaló la compañía en un extracto del comunicado, atribuido al CEO de Tether, Paolo Ardoino, enmarcando la respuesta dentro de una postura más amplia de cumplimiento. Tether afirma colaborar con más de 340 agencias de seguridad en 65 países. Esa cooperación habría respaldado más de 2.300 casos a nivel global, con más de 1.200 relacionados con autoridades de Estados Unidos. El bloqueo de 344 millones supera con holgura el anterior récord de 182 millones inmovilizados en cinco monederos de Tron en enero de 2026. En total, Tether asegura haber congelado más de 4.400 millones de dólares en activos vinculados a actividad ilícita, de los que más de 2.100 millones estarían conectados a actuaciones con fuerzas de seguridad estadounidenses. El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) ya había reconocido previamente el papel de Tether en acciones que desembocaron en incautaciones de casi 61 millones de dólares y de aproximadamente 225 millones vinculados a fraude de tipo "pig butchering". La última inmovilización refuerza el argumento de que las blockchains públicas ofrecen a los investigadores un registro trazable que las transferencias tradicionales en efectivo no proporcionan.