El estrés de los mineros de bitcoin toca máximos en 2026 tras la caída del hashrate y de los ingresos

La convicción de los mineros es una pieza central en la estructura del mercado de bitcoin. Cuando la rentabilidad se estrecha, suelen ser el primer grupo en rendirse: con un BTC más débil, los ingresos se reducen, los márgenes se comprimen y los operadores menos eficientes pueden verse obligados a desconectar equipos al no cubrir los costes. Los datos on-chain indican que la presión se ha ido acumulando en este ciclo. El hashrate de Bitcoin ha retrocedido más de un 25% desde octubre de 2025, uno de los descensos sostenidos más largos registrados, lo que apunta a que una parte relevante de la capacidad de minado ha salido de la red a medida que se deterioraban las condiciones económicas. Fuente: Bitcoin Magazine. La tensión no se limita al hashrate. El Puell Multiple de BTC ha caído a 0,74 y los ingresos de los mineros se han reducido un 11% en los últimos 10 días, situándose claramente por debajo de los promedios históricos. En el plano técnico, este deterioro encaja con la corrección de casi el 20% desde el máximo de 75.000 dólares: precios más bajos se traducen en menor facturación y más presión sobre el conjunto de la red. La venta reciente de bitcoin empieza a mostrar rasgos asociados a fases bajistas más profundas. En episodios anteriores, los mercados bajistas importantes han venido acompañados de señales claras de capitulación cuando la convicción del ecosistema se quiebra. El ciclo de 2022 fue un ejemplo: al acelerarse la capitulación minera, aumentó la presión vendedora y Bitcoin llegó a caer un 65%. En el ciclo actual, la rentabilidad también se está tensionando y el impacto ya se observa en cadena. El Miner Capitulation Index ha superado 65. Fuente: CryptoQuant. Lecturas elevadas del MCI suelen reflejar un aumento del estrés en el sector y, en ciclos previos, picos similares han precedido episodios de capitulación al combinarse costes al alza con ingresos a la baja. El panorama actual mantiene esa dinámica: el hashrate sigue descendiendo y los ingresos han caído un 11% en 10 días, señal de presión creciente en la minería. Los analistas destacan que el estrés aún está por debajo de los niveles de 2022, pero la tendencia es ascendente, lo que dificulta confirmar por ahora un suelo definitivo para Bitcoin. Resumen final: aumenta el estrés de los mineros a medida que cae el hashrate y se reducen los ingresos. Pese a ello, todavía no se aprecian señales de capitulación generalizada.