El gobernador del BOJ, Ueda, apunta a posibles subidas de tipos con la inflación cerca del objetivo del 2%

El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, afirmó este lunes ante el Parlamento que la inflación subyacente se sitúa «bastante cerca» del objetivo del 2% del banco central. Sus palabras dejaron la puerta abierta a nuevos incrementos de los tipos. Ueda subrayó que anclar la inflación subyacente en torno al 2% resulta cada vez más importante. Entre las presiones al alza citó el encarecimiento de las materias primas por el conflicto en Oriente Próximo, un mercado laboral tenso y una recuperación económica moderada, factores que empujan los precios por el lado de la demanda. Añadió que la fortísima demanda mundial vinculada a la inteligencia artificial está impulsando la inversión y las exportaciones, con subidas de precios en una amplia gama de bienes. A juicio de Ueda, elevar los tipos al ritmo adecuado ayudaría a evitar picos en la rentabilidad de los bonos. Advirtió de que no ajustar el tipo oficial de forma apropiada podría avivar los temores del mercado a un exceso de inflación y empujar al alza los tipos a largo plazo. La advertencia llega cuando la inflación subyacente se aproxima al 2% y las condiciones financieras siguen siendo acomodaticias. El BOJ celebrará una reunión de política monetaria de dos días que concluirá el 30 de octubre, en la que publicará nuevas previsiones trimestrales de crecimiento e inflación. El mercado escudriñará esas cifras en busca de pistas sobre la próxima subida de tipos. Fuentes consultadas apuntan que buena parte del banco central es prudente ante un nuevo incremento este mes, después de la subida de septiembre, y prefiere evaluar más datos sobre cómo han afectado los ajustes previos a las condiciones financieras. Los operadores esperan mayoritariamente que el BOJ mantenga los tipos en el 1,25% y deje abierta la opción de elevarlos hasta el 1,5% ya en diciembre. La rentabilidad de los bonos del Estado japonés ha repuntado por las expectativas de nuevos ajustes del BOJ y por las dudas sobre los planes de gasto de la primera ministra, Sanae Takaichi, en particular si agravarán unas finanzas públicas ya tensionadas. Un diputado de la oposición preguntó a Ueda por el impacto del gasto fiscal en la inflación. Ueda respondió que un mayor gasto estimularía la economía e impulsaría los precios y los salarios; a largo plazo, en cambio, podría contribuir a moderar la inflación si refuerza la capacidad de oferta de Japón. Reiteró que las compras de bonos de emergencia quedarán reservadas a subidas bruscas de la rentabilidad o a disfunciones graves del mercado. Takaichi intervino en la misma sesión parlamentaria y rechazó las tesis de algunos analistas que atribuyen a las políticas del Ejecutivo el desplome del yen y de los bonos japoneses. Aseguró que el Gobierno examinará con detalle el volumen de gasto fiscal y controlará adecuadamente la emisión de deuda, y sostuvo que una economía fuerte puede aumentar la confianza del mercado en el yen. El mercado de deuda japonés se ha estabilizado después de que el Ejecutivo intentara disipar la percepción de una agenda reflacionista. Los analistas anticipan nuevas turbulencias si el Gobierno no aclara cómo financiará las bajadas de impuestos y los grandes planes de gasto. El Fondo Monetario Internacional instó la semana pasada al BOJ a seguir subiendo los tipos y al Gobierno a definir un marco fiscal de medio plazo que calme al mercado. Krishna Srinivasan, director del Departamento de Asia y Pacífico del FMI, señaló que la incertidumbre sobre la financiación de los nuevos planes de gasto y de bajadas de impuestos alimenta la preocupación por los riesgos fiscales.