Italia subirá al 33% el impuesto sobre plusvalías de criptoactivos a partir de 2026

Italia encarecerá la fiscalidad de las criptomonedas. La Ley de Presupuestos de 2025 eleva el impuesto sustitutivo sobre las plusvalías de activos digitales del 26% al 33% con entrada en vigor el 1 de enero de 2026. Además, se elimina el umbral anual exento de 2.000 euros, de modo que cada euro de ganancia realizada pasará a tributar. El tipo del 33% se considera el resultado de una negociación. En fases preliminares se llegó a plantear un gravamen de hasta el 42%, en niveles próximos al tramo máximo del IRPF en Italia. El acuerdo final fija el 33%, lo que supone un aumento del 27% sobre el tipo anterior. Calendario de aplicación La reforma se implementa por etapas. La supresión de la exención anual de 2.000 euros comienza en 2025, por lo que el efecto se notará antes de que suba el tipo. A partir del próximo año, todas las plusvalías realizadas con criptoactivos serán plenamente imponibles, con independencia de su cuantía. El 1 de enero de 2026, el tipo sustitutivo subirá del 26% al 33%. La norma incorpora también una opción para actualizar el valor fiscal: un impuesto sustitutivo del 18% que permite elevar el "coste de adquisición" de las criptomonedas con referencia al 1 de enero de 2025. En la práctica, si se compró Bitcoin a 5.000 dólares y ahora vale 50.000, puede pagarse un 18% sobre la ganancia no realizada para incrementar la base y, potencialmente, reducir la factura cuando se venda en el futuro bajo el tipo del 33%. En el caso de cripto obtenida por staking, minería o airdrops, estas ganancias podrían tributar como rentas ordinarias, que en Italia pueden llegar al 43%, o quedar sujetas al nuevo tipo fijo del 33%. Impacto para los inversores El efecto inmediato es claro: los inversores italianos retendrán una parte menor de sus beneficios. Con el régimen anterior, un operador con 10.000 euros de ganancia habría pagado 2.080 euros (26% sobre 8.000 euros tras la exención). Con las nuevas reglas, esa misma ganancia generará un pago de 3.300 euros. Es un aumento del 59% en el impuesto efectivamente abonado. La desaparición del umbral de 2.000 euros puede ser el cambio más relevante para el inversor minorista. Hasta ahora, quien obtenía beneficios modestos podía evitar el pago. Esa red de seguridad desaparece: un jubilado que gane 500 euros operando desde el móvil afrontará la misma obligación tributaria que un profesional que mueva millones. La opción de actualización al 18% abre una decisión estratégica poco habitual para los tenedores de largo plazo. Si se considera que el 33% podría ser solo un mínimo y que futuros gobiernos podrían elevarlo, pagar ahora el 18% para reajustar la base puede resultar atractivo. En el contexto europeo, la decisión de Italia se suma a un mosaico de regímenes fiscales nacionales que la regulación MiCA (Markets in CryptoAssets) no unifica. MiCA se centra en la estructura del mercado y la protección del consumidor; la tributación sigue siendo competencia de cada Estado miembro.